Before & After: Pasado y presente en armonía

Pasado y presente en armonía

Una casa de adobe y de estilo colonial, situada en Escazú, fue la elección perfecta para generar el más encantador contraste: lo antiguo del inmueble acoge productos contemporáneos que se lucen en el espacio. Se trata de JLANG, el show room y taller de la diseñadora nacional Jennifer Lang, quien -junto con la Arq. Janine Schneider- realizó una transformación muy noble en la que el color blanco predomina.

Ubicada frente a Saúl Bistró, en la denominada Calle Real, esta edificación se conoce con el nombre de Casa Torreón y, originalmente, funcionó como el hogar del cuidador de una hacienda.

Por tal motivo, tanto en fachada como en los interiores, reina la sencillez, siendo el marco perfecto para que las coloridas carteras, collares, pulseras y demás accesorios, sean verdaderas protagonistas.

Al adquirir la propiedad, ésta se encontraba en franco deterioro, especialmente, en el tema de Paisajismo. Así que la tarea fue encomendada a la especialista Raquel Carazo, quien renovó los jardines y se valió de macetas de gran formato para llevar armonía al exterior, a través de especies como naranjos, limoneros y gardenias.

A nivel de fachada, el primer paso fue intervenir la tapia (la cual esconde el edificio): era de color ocre y se encontraba parcialmente oculta por una abundante enredadera (ésta fue sustituida por otra, de menor escala). Hoy, la tapia ostenta un sobrio color blanco que permite observar el logo, en naranja, de la marca.

El ingreso fue ampliado, por lo que la casa actualmente es mucho más visible desde afuera. Según explicó Jennifer Lang, al iniciar con la remodelación, el principal reto fue mantener el espíritu y la personalidad de la vivienda y, por eso, se dejaron intactos los materiales constructivos, como la teja y la caña brava en el techo (hoy pintada de blanco), al igual que el piso (de barro) y ciertos detalles ornamentales, como las rejas y algunos pequeños mosaicos en las paredes. Un aspecto en el que se trabajó con dedicación fue la iluminación, pues, por el tipo de vivienda (de ventanas pequeñas), había que mejorarla y, para ello, se optó por la luz indirecta, de abajo hacia arriba y por rieles aéreos hacia la mercadería.

Tras cruzar el salón principal (donde está el primer show room) se sale y, de inmediato, aparece a la vista un segundo recinto, destinado también a la exhibición de producto. Éste era una especie de “rancho”, muy rústico, el cual se encuentra elevado del resto. Acá, también, se dispuso ampliar el acceso, para mayor comodidad, y fue primordial darle un toque moderno a través de cerramientos de vidrio.

Destaca la iluminación, original y dinámica, que se realizó mediante una instalación de cables y bombillos expuestos, lo que otorga un movimiento visual bastante sugerente.

Cabe destacar que, en este proyecto, el objetivo fue maximizar todos los recursos y, por ello, el mobiliario es simple, elaborado con cajas de madera en diversos formatos y geometrías, entre otros.

Información: www.jlangstore.com

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